(Lecube et al, 2016)
A diferencia de lo que algunas personas piensan o lo que se nos ha hecho creer, la obesidad no son calorías que entran por las que salen, no es tan sencillo como “cerrar el pico” o “ponerse un candado en la boca”. La obesidad es una enfermedad de carácter multifactorial, lo cual significa que dependen muchos factores, en mayor o menor grado, y dependiendo de la persona (cada caso es único y diferente):
-Genética: es la responsable del 40-75% de causas de obesidad, ya que hay genes relacionados con el gasto calórico y con el comportamiento alimentario. Esto NO significa que, por tener los genes, tenemos que tener obesidad, solo es un factor más, pero no determinante.
-Edad, sexo y menopausia: la inactividad física y la disminución de hormonas anabólicas y estrógenos son factores que estimulan la pérdida de masa magra y el aumento de masa grasa en personas a partir de los 65 años.
-Sedentarismo: se asocia tanto a la obesidad como a la mortalidad. Es un factor importante en el balance energético y como modulador de la composición corporal. No obstante, la mayoría de la población (60%) no realiza suficiente actividad física, principalmente entre mujeres y adolescentes. El sedentarismo es considerado el mayor responsable de la creciente prevalencia de obesidad y de enfermedades cardiovasculares, y el cuarto responsable de mortalidad. Por tanto, evitar el sedentarismo es un objetivo prioritario tanto para tratar como para prevenir la obesidad.
-Sobreingesta: es regulada por factores emocionales (estados anímicos que influyen en la ingesta) y factores biológicos (debido a una estimulación de la ingesta y una disminución del gasto energético). La ingesta está regulada por señales hormonales y neurales desde el tejido adiposo, el sistema gastrointestinal (GI) y el páncreas entre otros. Estos pueden regular el apetito, el gasto energético y la saciedad, por lo que la obesidad se caracteriza por variaciones en este sistema. De este modo el conjunto de factores emocionales y biológicos se considera el mayor regulador del comportamiento alimentario, además del estrés o del sueño que también pueden influir sobre este.
-Patrón alimentario: una elevada ingesta de grasas (>35% de las calorías diarias) y de azúcares simples, y un bajo consumo de fruta y verdura se asocian con la aparición de obesidad. Así mismo, tiene más importancia el patrón alimentario global que el consumo de un determinado alimento.
-Epigenética y programación fetal: incluso en periodo preconcepcional se asocian con el desarrollo de la obesidad: la desnutrición, la sobrealimentación y la salud metabólica de la madre.
-Enfermedades endocrinas: algunas se han asociado con la obesidad. El síndrome de Cushing cursa con un patrón proinflamatorio, protombótico y aterogénico, y se asocia con obesidad visceral. El hipotiroidismo se relaciona con aumento de prevalencia de síndrome metabólico y una mayor obesidad abdominal. La hiperinsulinemia y el insulinoma suelen cursar con obesidad debido a que la insulina tiene efecto lipogénico. Debido a que la prevalencia de déficit de vitamina D es 35% mayor en obesos y 24% mayor en personas que sufren sobrepeso, se puede afirmar que hay una relación entre el déficit de vitamina D y la obesidad. Otra enfermedad endocrina asociada a la obesidad es el síndrome de ovario poliquístico.
-Disruptores endocrinos: son compuestos químicos con capacidad de provocar desequilibrios funcionales a las hormonas de las personas expuestas a ellos. Por ejemplo: el bisfenol A, ftalatos, insecticidas y pesticidas favorecen la obesidad debido a alteraciones hormonales.
-Enfermedades del sistema nervioso central (SNC): hay una asociación entre la disfunción hipotálamo-hipofisiaria y la hiperfagia debida a que el hipotálamo está en zonas relacionadas con el control de la ingesta y el gasto calórico, lo cual explica la “obesidad hipotalámica”. Por consiguiente, puede dar lugar a obesidad, tumores, cirugías y radioterapia entre otros.
-Enfermedad psiquiátrica: independientemente del tratamiento, se asocia la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar con un 55% de prevalencia de obesidad. Las causas podrían ser la impulsividad, la disminución del gasto energético y los trastornos del sueño entre otros.
-Estrés: el alto grado de estrés y el estrés crónico están asociados significativamente con el desarrollo de obesidad.
-Ambiente obesogénico: debido a las oportunidades que presenta el entorno con la alta disponibilidad de comida con elevado aporte energético. Esto puede afectar a la ingesta y a la actividad física. Modificar el ambiente obesogénico mediante rutinas saludables en un entorno que favorezca el cuidado infantil es esencial para la prevención de la obesidad.
-Fármacos: antidiabéticos, anticonceptivos, antihistamínicos, beta bloqueantes, glucocorticoides y psicótropos están asociados al desarrollo de la obesidad. Los antidiabéticos (sulfonilureas, slitazonas y el tratamiento con insulina) se asocian a la ganancia de peso. Los antihistamínicos provocan un aumento del apetito. Los beta bloqueantes provocan una disminución de la termogénesis. Los glucocorticoides facilitan la acumulación de grasa y estimulan la actividad lipoproteinlipasa. El aumento de uso de fármacos psicótropos en enfermedades psiquiátricas ha contribuido al aumento de la prevalencia de obesidad, por lo que es necesario el trabajo interdisciplinar para mejorar el control de las enfermedades.
-Microbiota intestinal: se asocia la escasa diversidad de microbiota intestinal y/o el predominio de firmicutes sobre bacteroidetes con el desarrollo de obesidad. A pesar de que se haya visto que en los pacientes con obesidad haya un predominio de firmicutes sobre bacteroidetes todavía no se puede establecer con suficiente evidencia científica si es un efecto por los cambios en la función intestinal o es causalidad.
-Cronodisrupción: pueden favorecer el desarrollo de la obesidad la escasez de un correcto descanso, el desorden en la ingesta, los cambios del ciclo sueño-vigilia y el desfase horario.
-Estatus socio-económico: en las poblaciones donde el estatus socio-económico es bajo, a pesar de estar en un país industrializado, la obesidad es más prevalente que en los estatus socio-económicos altos.
Por tanto, ningún factor es determinante, sino que son varios los factores que actúan y no se puede asociar un solo factor a la obesidad, en ningún caso.


