Intolerancia a la lactosa: todo lo que necesitas saber

Abr 15, 2021
La intolerancia a la lactosa es producida por una disminución de la actividad de la enzima “lactasa”. Pero ¿qué es la lactasa? La lactasa es la “tijera” necesaria para “cortar” (digerir) la lactosa, un carbohidrato presente en los lácteos. Para poder digerir la lactosa necesitamos que sea hidrolizada en sus diferentes componentes: galactosa y glucosa.

La intolerancia a la lactosa es producida por una disminución de la actividad de la enzima “lactasa”. Pero ¿qué es la lactasa? La lactasa es la “tijera” necesaria para “cortar” (digerir) la lactosa, un carbohidrato presente en los lácteos. Para poder digerir la lactosa necesitamos que sea hidrolizada en sus diferentes componentes: galactosa y glucosa.

En una gran parte de la población ocurre que conforme vamos siendo más mayores, la actividad de la lactasa se vuelve inadecuada para poder digerir la lactosa, y esto hace que la lactosa llegue al colon y sea fermentada. Esta fermentación produce ácidos grasos de cadena corta y gas, lo que provocan los siguientes síntomas: diarrea, náuseas, dolor abdominal, hinchazón abdominal, flatulencias, estreñimiento… Los síntomas pueden durar hasta 12 horas, aunque tanto la duración como los síntomas dependen del caso y varían de una persona a otra. Aunque no son síntomas graves, si pueden llegar a ser muy molestos.

Sin embargo, es importante conocer que la intolerancia a la lactosa no es todo o nada, si no que podemos tener mayor o menor grado de intolerancia. Esto es que, teniendo en cuanta que hay lácteos que también tienen mayor o menor cantidad de lactosa, puede causarte intolerancia tomar 2 vasos de leche y 1 yogur, pero sí que puedes tolerar 2 yogures. Para ello, es importante saber qué alimentos tienen más lactosa, y poder reducir el consumo de los que más lactosa contienen:  leche, requesón, nata > yogur, queso parmesano, queso fresco > mantequilla, queso manchego, requesón.

Pero ¿por qué tengo intolerancia a la lactosa? Pueden ser varias sus causas:

  1. Hipolactasia primaria: es lo más frecuente (70% población), y no se puede revertir. El motivo viene determinado genéticamente, y ocurre de manera progresiva desde el destete. Solo se dan los síntomas si ingieren más lactosa de la que son capaces de digerir.
  2. Hipolactasia secundaria: ocurre tras la aparición de una enfermedad del intestino delgado (por ejemplo, tras una celiaquía, enfermedad de Crohn, gastroenteritis severa…), por malnutrición, infección intestinal aguda, fibrosis quística, etc. Incluso, puede ocurrir con la toma de fármacos que alteran la permeabilidad intestinal como los AINE o antibióticos. Se puede revertir la intolerancia a la lactosa cuando se cura la causa primaria (por ejemplo, cuando se controla la celiaquía).

Y ¿cómo puedo diagnosticar si tengo intolerancia a la lactosa?

Se pueden utilizar varios métodos, pero el más utilizado en la actualidad es el test hidrógeno espirado. Este test detecta el hidrógeno producido por las bacterias intestinales, y tiene una sensibilidad y especificidad bastante elevada.

¿Puedo sentirme mejor sin llegar a hacer el test indicado para diagnosticar la intolerancia a la lactosa?

Sí, en caso de que no sea hipolactasia secundaria. Puedes eliminar lácteos de tu dieta (por ejemplo, dos semanas), de manera que pronto desaparecerán los síntomas en el caso de una intolerancia a la lactosa. Tras recuperar este bienestar, entonces puedes ir incluyendo lácteos, en pequeñas cantidades (por ejemplo, comenzar con 1 yogur) y cambiar la leche por bebida vegetal, de manera que poco a poco descubras cuál es tu umbral de tolerancia a la lactosa. Como he explicado antes, quizás estabas tomando demasiada lactosa al día, de manera que la actividad de tu enzima lactasa no era suficiente; sin embargo, con una cantidad menor de lactosa puedes funcionar perfectamente porque sí que tienes lactasa para esta “nueva” cantidad. De todos modos, tu médico debería estar al tanto de la situación y decidirá si es necesario confirmar la intolerancia mediante la prueba que considere.

¿Cuál es el tratamiento para una intolerancia a la lactosa?

El objetivo del tratamiento es evitar los síntomas, y para ello, generalmente, no se requiere más que una simple disminución del consumo de lactosa, como he explicado en el apartado anterior. La mayoría de personas con esta intolerancia no requieren restringir por completo su consumo, si no que con una reducción del consumo de esta es suficiente para tener esta intolerancia bajo control. Por otra parte, hay que tener en cuenta los requerimientos de calcio, pero esto te lo explico más detalladamente en el siguiente apartado.

Y quizás te preguntes, ¿de dónde puedo obtener calcio si no tolero adecuadamente los lácteos?

No es un tema que te haya de preocupar: los lácteos no son imprescindibles. Las verduras de hoja verde son, generalmente, ricas en calcio. Entre los alimentos que puedes consumir para obtener el calcio necesario se encuentran el brócoli, la col, la coliflor, espinacas, sardinas en lata, las almendras, semillas de sésamo, garbanzos, higos secos y la bebida de soja. Además de esto, con el resto de alimentos que incluyas en tu alimentación saludable cubrirás los requerimientos sin problema, a pesar de que el resto de alimentos no sean especialmente altos en este micronutriente.

En cualquier caso, Harvard University recomienda que la ingesta de lácteos sea solo 1-2 al día. Para ello, hay que tener en cuenta qué es una ración de lácteos:

  • 2 yogures
  • 200-250 ml leche
  • 20-30 gramos de queso manchego
  • 60-80 gramos de queso fresco

Lo ideal es que solo consumas 1 o 2 opciones de estas al día, en el caso de que consumas lácteos. Como digo, los lácteos no son imprescindibles.

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